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mayo 2017

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DAR A LUZ, ¿en un hospital público o privado?

Una de las muchas preocupaciones que te pueden surgir durante el embarazo es tener que decidir dónde  dar a luz, si en un hospital público o en una clínica privada. Lo cierto es que no podemos decir que existe una opción mejor que la otra, sino que más bien la elección dependerá de tus necesidades. Desde Bebetes quedemos darte toda la información necesaria para que puedas decidir con conocimiento de causa.

Buscando el hospital…

Lo primero que tienes que saber si te decantas por un hospital público es que en principio deberás dar a luz en el hospital que te corresponda, a no ser que te encuentres en alguna de las comunidades autónomas donde se permite pedir un cambio (y siempre y cuando el centro que solicites no esté saturado). Eso sí, si te pusieras de parto lejos de tu maternidad de referencia, podrías acudir a otra sin ningún problema, ya que cualquier centro público tendría la obligación de aceptarte.

Si, en cambio, decides acudir a una clínica privada, tendrás más posibilidades de elección. La mayoría de la gente contrata un seguro médico y elige entre las maternidades que tiene concertadas; si ése es tu caso y quieres dar a luz en una clínica concreta, tendrás que asegurarte de que tu compañía la incluya en su oferta. Sobra decir que dar a luz en un centro privado es más caro, por eso es una opción que no está al alcance de todo el mundo.

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¡Llegó la hora de dar a luz! Condiciones durante el parto

En un hospital público, si el parto es normal, te atenderá la matrona que esté de guardia; y si se presenta algún riesgo o complicación, tendrá que actuar un tocólogo, el médico que se encarga de atender los nacimientos con fórceps, ventosa o espátula. Lo cierto es que los centros públicos suelen contar con mejor infraestructura y tecnología para ocuparse de este tipo de partos. En cuanto a los protocolos, en algunas maternidades son muy estrictos, haciendo que el nivel de participación de la embarazada sea mínimo. Seguramente deberás permanecer tumbada durante la dilatación, sin poder elegir en qué postura deseas dar a luz, y se te realizarán por sistema prácticas como el rasurado, el enema, la rotura de la bolsa amniótica o el empleo de oxitocina para acelerar las contracciones.

Por su parte, si acudes a una clínica privada te atenderá un ginecólogo con la ayuda de una matrona y si lo pactas previamente, es posible que des a luz con el especialista que ha seguido el embarazo. En cuanto a la infraestructura, no todos los centros privados están igual de bien dotados, por eso es importante que preguntes por los medios disponibles durante las 24 horas del día. Por ejemplo, si quieres la epidural, asegúrate de que la clínica disponga de un anestesista de guardia. También es imprescindible que te informes sobre cómo actúa el centro en caso de que haya alguna complicación: ¿dispone de UCI y banco de sangre? Si no es así, ¿se encargarán de trasladar al recién nacido a un hospital?. Otro dato que debes tener en cuenta es que el porcentaje de partos que terminan en cesárea es notablemente mayor en los hospitales privados que en los públicos (aunque los motivos pueden ser muy dispares, alguna gente apunta simplemente a que el centro se embolsa más dinero con la cesárea).

Habitación y visitas

Otro asunto que tienes que considerar a la hora de decidir es el de la comodidad que te van a ofrecer las distintas opciones. En los centros públicos, durante la dilatación permanecerás en una habitación individual o en una sala compartida con las camas separadas por mamparas o cortinas. Después del parto, te llevarán con tu bebé a la misma habitación, o bien a una sala de reanimación. Finalmente, pasadas unas horas, os trasladarán a una habitación que normalmente compartirás con otra mujer y su bebé. No tendrás, pues, mucha intimidad, y el hospital no te permitirá tener acompañantes durante la noche.

Lo cierto es que los centros públicos marcan horarios de visitas muy estrictos y con restricciones en cuanto al número de visitantes. En algunos también se limita el acceso a los niños, incluso a los hermanos del recién nacido. Eso sí, el hospital te facilitará todo lo necesario para tu estancia y la de tu bebé (pijamas, pañales, etc.).

En cambio, si has decidido ir a una clínica privada, dispondrás de una habitación individual con baño completo y cama de acompañante y es probable que recibas un trato más personal. El horario de visitas también será más flexible, sin restricciones de horarios ni de número de visitantes, y no pondrán ninguna traba a la entrada de niños.

Y estos son los pros y los contras que tienes que tener en cuenta para tomar tu decisión. Desde Bebetes esperamos haberte ayudado a esclarecer algunas dudas y deseamos que, sea cual sea tu elección, tengas un parto seguro y muy feliz.